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    Aprovechar para pensar la Argentina

    La economía argentina enfrenta una serie de desafíos muy importantes en los próximos meses. Sobre todo, en lo que se refiere a la necesidad de salir de la cuarentena y retomar las condiciones de una economía normal. Más allá de eso, Argentina también debe pensar en cómo retomar el sendero del crecimiento económico siendo que la economía lleva prácticamente una década sin lograr una mejora del PIB per cápita. Tal vez, el difícil contexto sea el momento adecuado para que como sociedad comencemos a pensar el futuro de la Argentina.

     

    La segunda parte de la historia económica Argentina no ha sido la mejor. El país ha entrado y salido de crisis financieras y bancarias a un ritmo casi estable. Prácticamente no ha habido década en la que no hayamos tenido alguna crisis. Muchas crisis estuvieron vinculadas a programas económicos y fiscales insostenibles. El costo que hemos pagado es el del crecimiento sostenido de la pobreza y un deterioro de la situación social Argentina. Cada crisis elevó el piso de la pobreza que existía en Argentina. Además, nuestro país ha perdido el crédito, palabra que tiene la misma raíz que credibilidad. Ello se traduce en el deterioro de la confianza en los activos tienes los argentinos como la moneda, los depósitos y los títulos públicos. Como consecuencia, el ahorro de los argentinos no se ha estado dirigiendo adecuadamente al desarrollo de nuevos negocios, nuevas empresas y, por lo tanto, a la mejora económica.

     

    De esta manera se ha minado la inversión y la productividad de la economía argentina qué son los principales determinantes de la expansión económica a largo plazo. No es de extrañar entonces que el PIB per cápita haya caído en el ranking regional en los últimos 20 años. Pero en los últimos 10 años la economía argentina prácticamente ha dejado de crecer. El PBI alcanzó un máximo en 2011 y desde entonces prácticamente ha estado fluctuando alrededor de ese valor. Sin embargo, en estos últimos años la población ha continuado creciendo a un ritmo cercano al 1,5% anual. Como resultado el producto bruto per cápita ha caído cerca de 9% desde entonces.

     

    Este año el coronavirus y las medidas que tuvo que establecer el gobierno para controlar la pandemia, tendrán un efecto recesivo que según las estimaciones del FMI provocarán la mayor recesión desde el 2002. Lamentablemente es muy poco lo que se puede hacer para compensar el efecto la caída del nivel de actividad desde las políticas públicas. Ninguna medida gubernamental compensará el hecho de que no se han producido autos, no se han abierto comercios, no se han vendido platos en restaurantes y tampoco se han construido edificios.

     

    Como mucho la política pública puede intentar salvar la mayor parte del tejido económico que sea posible. Eso requiere planificación y set de medidas que no sólo apunten a resolver sino a establecer las políticas para “el día después”. O sea, Argentina necesita empezar a planificar en materia económica cómo va a ser el proceso para salir de la cuarentena y también podría aprovechar dichas condiciones para desarrollar las reformas estructurales necesarias como para salir del estancamiento económico que arrastramos desde el 2011.

     

    Prácticamente una década de estancamiento previa al impacto el coronavirus, es una señal muy poderosa de que la economía argentina debe hacer reformas de fondo. Con el daño que está causando esta pandemia se agotan las excusas para desarrollar dichas reformas estructurales y pensar en la economía a largo plazo.

     

    Autor: Fausto Spotorno, Director del Instituto de Economía de UADE